jueves, 23 de mayo de 2013

*Capítulos 60, 61 & 62 de PRECIADA COINCIDENCIA*


*Capítulo 60*
Yo: Me acabas de decir que no me ría...
Xxx: Yo no he dicho eso. Te he preguntado que porqué. Solo eso. Ah, por cierto. Me llamo Leo, ¿y tú?
Yo: Encantada. -digo mientras me levanto del suelo y le doy dos besos- Yo me llamo Anna.
Leo: Bonito nombre.
Yo: Digo lo mismo. -sonreímos- ¿Es un labrador no? -digo dirigiendo me al perro.
Leo: Sí, se llama Rash.
Yo: Ya, lo he leído en su chapa. Yo tengo una perra. Se llama Luna. No sé que raza es, la verdad, supongo que será mezcla de alguna...
Leo: ¿Por qué no quedamos algún día para sacarlos de paseo?
Yo: Sí, claro. -nos damos los teléfonos- Oye, por cierto, ¿de donde eres?
Leo: Estoy de vacaciones aquí. Soy de Barcelona.
Yo: ¿Barcelona? Amo esa ciudad. -él sonríe-
Leo: ¿Y tú? ¿Eres de aquí?
Yo: Sí. No me explico, como nunca antes te vi.
Leo: No suelo venir mucho. -paso la mañana con Leo. Es un chico muy agradable. Hemos quedado esta tarde para ir a tomar algo, un café o no se, lo que surja. Llego a mi casa con una pequeña sonrisa. No he parado de reír en todo el rato. Es el chico más gracioso y simpático que he conocido. Subo a mi cuarto, todavía queda un cuarto de hora para comer. Nada mas entrar mi móvil empieza a sonar con una canción de Taylor Swift, “The last time”. Descuelgo el móvil y me lo llevo a lo oreja.
~Llamada telefónica~
Yo: ¿Sí?
Xxx: Hola Anna.
Yo: ¡Leo! ¿Cómo que me has llamado?
Leo: No, nada.
-Narra Leo-
Solo quería escuchar su voz otra vez.
Anna: ¿Entonces? ¿A qué se debe tu llamada? -Quiero decir le lo que siento por ella... Pero tengo miedo de que me diga que no.
Yo: ¿Dónde habíamos quedado? Es que no me acuerdo... -escucho su risa a través del móvil. Me encanta escuchar su risa.
Anna: En la playa. -me acordaba perfectamente, solo quería escucharla.
Yo: ¿Por qué no te llevas a Luna?
Anna: ¡Claro! Pero, ¿tú te vas a llevar a Rash no?
Yo: Sí, sí. -hay un incómodo silencio-
Anna: Bueno, ya nos veremos. Hasta luego, Leo.
Yo: Hasta luego Anna. -cuelga ella. Me quedo mirando el móvil como un verdadero gilipollas hasta que me doy cuenta y cuelgo. Llamo a Rash para darle de comer y yo también me voy a preparar algo. Vivo solo en el chalet de mis padres. Ellos no han querido venir, mi abuela murió hace poco... Ella era de aquí y... bueno. El chalet esta a la orilla de la playa así que tardo cero coma en llegar. Dios que nervioso estoy, solo queda media hora para volver a estar con ella. Esos grandes ojos marrones, ese pelo castaño rizado y esa preciosa sonrisa. No me doy cuenta de que estoy sonriendo mientras pienso en ella. No creo que Anna me vea más que un amigo... ¡DIOS! Diez minutos. Cojo la correa de Rash y salgo del rico chalet de mis padres. Vale, soy el típico chico rico, que quieres que le haga. Corro hasta nuestro lugar de encuentro. Menos mal, ella aun no ha llegado. Me siento en la arena y juego un poco con Rash. Miro el reloj, han pasado ya casi diez minutos desde la hora que habíamos quedado... Me estoy empezando a preocupar. Marco su número que con solo verlo dos veces me lo aprendí de memoria. Suena, suena y suena y nadie contesta. ¿Qué le habrá pasado? Estoy realmente preocupado... Cuelgo. Me pongo de pie y empiezo a dar vueltas pensando en que podría a ver sucedido... Mi pequeño amigo ha notado que estoy muy preocupado y se acerca a mi.
Yo: No pasa nada, Rash. -¿Dónde estará?
*Capítulo 61*
Sigo dándole vueltas a la cabeza. Miro el reloj de mi móvil, ¡MEDIA HORA! Dios... Las chicas suelen llegar tarde, pero no tanto ¿o sí? Justo cuando guardo el móvil en el bolsillo, este suena. Lo cojo con desesperación sin mirar quien es.
~Llamada telefónica~
Yo: ¿Anna?
Anna: Leo, perdón. Voy ya para allá. Es que Luna se me escapó y la he estado buscando. Lo siento de verdad.
Yo: Dios, pensé que te había pasado algo. No te preocupes. Yo te estoy esperando.
Anna: En nada llego. Lo siento.
Yo: No pasa nada, venga, hasta ahora. -cuelga y después cuelgo yo. A los pocos minutos Anna aparece. Y empieza a correr hacia mi. Su pelo vuela con el viento, es preciosa. Llega.
Anna: Lo siento. -dice justo al llegar.
-Narra Anna-
Termino de comer y voy a recoger a Luna del jardín.
Yo: ¡Luna! Vamos chica. -no aparece-
Xxx: Está aquí. -dice alguien.- Anna, está conmigo. -miro hacia arriba y me encuentro a Liam. Ah, claro, Luna le quiere.
Yo: ¡Pues baja la!
Liam: No quiere.
Yo: Liam, he quedado, joder. ¡BAJA LA!
Liam: No pienso obligar a mi pequeña perrita. Si ella no quiere, no baja. Tendrás que subir tú a buscarla.
Yo: Liam, no me está gustando este juego. ¡Tengo prisa! -miro el reloj del móvil- ¡Y ya llego tarde!
Liam: Me da igual. Tendrás que subir y bajarla tú, princesa.
Yo: Yo no soy tú princesa.
Liam: Claro que sí. -me estaba poniendo histérica. Me doy la vuelta y me dirijo hacia su casa. Toco y me abre Liam-
Yo: Da me a Luna.
Liam: Esta en mi cuarto. Tendrás que subir para recuperarla. -pego un pequeño grito de histérica. Liam ríe- Me encanta enfadarte. ¿Quieres pasar? -le quito con el brazo y paso. Subo a su cuarto y Luna me saluda.
Yo: Que sea la última vez que me haces esto, pequeña. -digo mientras la acaricio. Escucho como alguien cierra la puerta que está detrás de mi. Giro la cabeza y Liam está sin camiseta. Él ha cerrado la puerta, con llave.
Yo: Liam, abre la puerta. -digo sin mirarle, me pone mucho.
Liam: Besa me.
Yo: No. -digo con tono incrédulo. ¿Enserio? ¿Enserio piensa que le voy a besar? Esta fatal... Liam se acerca a mi y me agarra por la cintura. Yo, pongo las manos en su pecho para que no se acerque más de eso. Se acerca a mi cuello y me besa.- Para. -Digo intentando ahogar un pequeño gemido.- Liam, te odio. Para.
Se separa de mi cuello y me mira a los ojos mientras se muerde el labio. Dios... Me intento separar de él pero me tiene atrapada entre sus brazos.
Yo: Suelta me. -se acerca muy lento y me besa. Al principio me resisto, pero luego rodeo mis brazos a su cuello. Él se separa.
Liam: Te amo. -aprovecho y me suelto de sus brazos fuertes.- Anna, por favor.
Yo: No, Liam. Adiós. Luna, vamos. -Mi perra me sigue y bajamos las escaleras.
Liam: ¡ANNA! -cierro la puerta. Corro con Luna hasta un banco y me siento. Coloco mis manos en mis rodillas y lloro. Mi móvil suena y miro quien es. Leo. Mierda... No puedo ir así. Marco el número de la persona que sé que no me va a rechazar. Espero que esté.
~Llamada telefónica~
Yo: Hola.
*Capítulo 62*
Fatima: ¿Anna?
Yo: Tía, te necesito.
Fatima: Pero, ¿qué ha pasado?
Yo: Liam me ha besado.
Fatima: ¿Qué tiene eso de malo? Era tú novio.
Yo: ¡Por eso! Joder tía, es que... He conocido a un chico.
Fatima: ¡¿QUÉ, QUÉ?! Ven a mi casa, ya. -colgamos y me levanto del banco y voy hacia la casa de Fatima. Toco a su puerta y me abre ella. Pasamos a su casa. Le cuento como he conocido a Leo y lo que me pasa.
Yo: Y hoy hemos quedado y ya llego 10 minutos tarde...
Fatima: Ven, vamos arriba y te arreglo. Sabes que tengo buena mano con esto. -subimos a su cuarto y en cinco minutos estoy lista.
Yo: Gracias tía. No se que haría sin ti.
Fatima: Para eso estamos, pequeña. -ella es un año mayor que yo, por eso me lo dice. Yo le digo grandota. Nos damos dos besos y salgo pitando por la puerta. Cojo el móvil como puedo mientras corro y marco el número de Leo. Le digo que ya voy para allá. Le pongo la excusa de que Luna se escapó. Algo totalmente imposible. Llego a su lado tras una buena corrida.
Yo: Lo siento. -digo casi sin aliento. Leo se me lanza y me abraza. Me quedo paralizada.
Leo: Pensé que te había pasado algo grave. -dice mientras me abraza. Leo a los pocos segundos se separa de mi. Ha notado lo incómoda que estaba.- Perdón.
Yo: No pasa nada. -Tengo las manos a ambos lados de mi cuerpo. Leo me coge la derecha con delicadeza. Mira hacia abajo, hacia mi mano sostenida por la suya.
Leo: Me gustas.
Yo: Leo, es que, yo... -no se que decirle. Porque no le voy a decir que tengo a otros dos detrás de mi. No. Leo levanta la cabeza y me mira a los ojos directamente. Que ojazos azules, madre...-
Leo: Sé que solo te conozco de unas pocas horas, pero desde que te vi tus ojos me... uf, me fascinaron por completo.
Yo: Leo, yo ahora, es que no... No puedo entrar en otra relación.
Leo: ¿Pero, puedo ser tu amigo mientras tanto no?
Yo: Sí. -digo mientras una amplia sonrisa curva mis labios al igual que los de Leo. Mi móvil vibra y aparto mis ojos de los de Leo, para coger el móvil y contestar.
~Llamada telefónica~
Yo: ¿Sí?
Xxx: Anna... -me alejo de Leo al escuchar la voz de Justin al otro lado del móvil-
Yo: ¿Qué mierdas quieres, Justin?
Justin: Ayuda me...
Yo: ¿Qué?
Justin: Estoy herido...
Yo: Justin, no entiendo nada.
Justin: Me han dado una paliza y creo que tengo rotas tres costillas... -hay un segundo de silencio- Ven a por mi, por favor. Estoy en la calle de “Las cinco esquinas”. Rápido, me duele todo...
Yo: Esta bien, ya voy para halla. -cuelgo y me acerco a Leo que está jugando con los perros- Leo, me tengo que ir. Un amigo me necesita. Vamos, Luna.
Leo: Puedo ir contigo, si quieres.
Yo: No, no es necesario.
Leo: ¿De verdad? Lo hago con gusto.
Yo: No. Tengo que ir yo sola. Adiós. -Leo me dice adiós con la mano. Voy a paso rápido. Sólo quedan dos calles para llegar a donde me dijo Justin. No quiero ni pensar en que condiciones va a estar. Solo queda girar la esquina y ya llego.
Yo: ¿Justin? ¿Justin, donde estás? -nadie me contestó. Me adentro en la única calle sin salida del pueblo.- Justin, contesta. ¿Dónde estás? -alguien me agarra la muñeca. Me asusto.

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