Me desperté esta
vez con muchas ganas de ir al instituto, algo muy raro en mi. Hago lo
de cada mañana, hasta que suena mi timbre y salgo con las chicas en
dirección al instituto, con la compañía de Liam que nos
encontramos a pocos segundos de nosotras salir de mi casa. Ya solo
quedan nueve días para mi cumple y las chicas y yo lo tenemos todo
planeado para ese fin de semana. La mañana se pasa súper rápido.
Es lógico si tengo al chico más guapo del instituto a mi lado,
preguntando me, hablando y haciendo me reír. Es increíble. Salimos
ya de clase con ganas de pasarlo este fin de semana como mi último
fin de semana con dieciséis años.
Liam: Anna, ¿sabes
que tengo diecisiete para dieciocho?
Yo: ¿A sí? ¿Has
suspendido?
Liam: Bueno... solo
fue una vez... -los dos nos echamos a reír, ya que yo le dije a mi
padre que era de mi edad la tarde anterior.-
Yo: ¿Cuándo los
cumples?
Liam: El día 29 de
agosto, ¿tú?
Yo: Dentro de nueve
días.
Liam: ¿¡Qué
dices!? ¿Y no me dices nada? Ya no me da tiempo a preparar nada para
el nueve de febrero...
Yo: Yo ya lo tengo
todo preparado con las chicas. Vamos a pasar un día las tres solas,
nos vamos de marcha y dormimos en mi casa.
Liam: ¿Me puedo
unir?
Yo: A dormir en mi
casa, como que no, pero a pasar el día con nosotras, ¿por qué no?
-él sonrió con su perfecta sonrisa que me hace derretir por
completo.- ¿Cómo puedes ser que hallamos cogido tanta confianza en
dos días?
Liam: Nos caemos
bien, supongo.-Lleguemos con las chicas y ellas se fueron dejándonos
solos a Liam y a mi. Dios me pongo muy nerviosa cuando nos quedamos
los dos a solas. Quiero besarle, quiero besar sus labios, que deben
de ser los labios más dulces que jamás halla probado y probaré en
mi vida. Me mordí el labio cuando me imaginé nuestro precioso beso.
Liam: ¿En qué
piensas? -que incómodo...-
Yo: Mm.. en nada...
-dije sin mirarle. Seguimos andando hasta la puerta de mi casa que
era la que estaba más cerca.-
Liam: Hasta luego.
Yo: Hasta luego. -yo
estaba esperando que él se acercara para darme dos besos en las
mejillas pero un niño pequeño pasó con su monopatín y empujó a
Liam contra mí. Los dos nos quedamos mirándonos a los ojos, con
alguna que otra mínima mirada a los labios, dios que ganas. Y pasó.
Nuestros labios se hundieron en uno, en un perfecto beso. Un beso en
el que solo estábamos él y yo. No quiero que se acabe, pero se
acaba... y pronto, muy pronto. Me muerdo el labio inferior al separar
me de él mientras una pequeña sonrisa se escapa de su boca, al
igual que de la mía. Dios quiero otro. Me acerco y sin pensarlo me
lanzo y esta vez entrelazo mis manos en su corto pelo. Él me acerca
más a él cogiendo me por mi cintura con sus grandes manos, que
luego suben a mi espalda y me abrazan. Le amo, no puedo negarlo, me
atrae un montón. Por fin nos separamos por simple falta de aire y
nos miramos a los ojos aún él con sus manos en mi cintura que
bajaron cuando nos separamos.
Liam: Te quiero.
-sonrío y él también-
Yo: Te amo. -esta
vez es él quien me da el beso, nuestro último beso de despedida,
que es igual de perfecto que los otros dos. Nos separamos y él se va
a su casa mientras yo le miro como camina en esa dirección. No me
equivoqué, son súper dulces. Y no han pasado ni dos minutos que se
fue y ya quiero volver a besarle. Entro en mi cuarto con una sonrisa
que no me la puede quitar nadie. No se si lo hizo a posta, pero
cuando entro en mi dormitorio y miro por la ventana me lo encuentro
sentado en la suya sin camiseta. Me mira, lo a hecho a posta. Le miro
con una sonrisa que es imposible de quitar y él también me sonríe
y yo me derrito por dentro. Abro la ventana.
Yo: Liam, ¿qué se
supone que haces?