miércoles, 1 de mayo de 2013

*Capítulo 37 de PRECIADA COINCIDENCIA*


Liam: ¿Crees que yo quiero ir me? -pasamos hablando del mismo tema media hora-
Yo: Entonces, si me tengo que resignar a que te vallas quiero pasar las últimas horas contigo. Sal. -apago el ordenador y bajo corriendo con las lágrimas en los ojos. Él acaba de salir de su casa. Corro hacia él y le abrazo mientras dos lágrimas caen por mis mejillas.- Te amo.
Liam: Y yo princesa. -nos volvemos a besar y nos vamos al parque. Es temprano y hace calor, así que no hay nadie.- Toma. -me da esto:
Yo: Liam, es precioso.
Liam: Lo compré el otro día. Tenía pensado dar te lo cuando cumpliéramos el año y cinco meses, pero... ¿Te gusta?
Yo: Me encanta.
Liam: ¿Te lo pongo?
Yo: Claro. -me doy la vuelta y él me coloca el colgante en mi cuello. Es largo y queda justo en el puente de mi pecho, encima del corazón.- Te voy a extrañar.
Liam: Y yo. -ya casi es hora de irnos, son las ocho de la noche y mi madre ya me ha llamado tres veces. Estamos en frente de mi puerta, cuando...- Anna.
Yo: ¿Sí?
Liam: No confío en las relaciones a distancia... -siento como el mundo cae sobre mi cabeza- No quiero romper contigo, pero... -empiezo a llorar- Eres guapa, seguro que encuentras a alguien mejor que yo.
Yo: ¡¡¡¡NOO!!!! ¡TE QUIERO A TI! ¡NO VOY A DEJAR QUE TE VALLAS! LO NUESTRO PUEDE FUNCIONAR. Liam por favor no. -me limpia las lágrimas con su pulgar-
Liam: La mayoría de las veces no funciona... -empiezo a pegarle en el pecho gritando “¡NO LIAM!” y llorando sin parar hasta que me canso y él me abraza.- Te amo. Perdona me. -se separa de mi y se va sin darme ningún beso. Yo me quedo paralizada viendo como el amor de mi vida se va para no volver. Las piernas me fallan y caigo al suelo de rodillas, volviendo a llorar. Siento una mano en mi hombro. Giro la cabeza. Es mi madre. Ella me levanta y me abraza. Sigo llorando. Entro en casa con la ayuda de mi madre.
-Narra Liam-
No se como he podido aguantar las lágrimas... La amo, pero nunca funcionan las relaciones a distancia... Subo a mi cuarto y aun escucho su llanto en la calle. Al poco tiempo cesa. Respiro hondo. No quiero que llore por mi... Sé que no podré olvidarme de ella, pero espero que ella sí se olvide de mi... Mi madre me llama para cenar, pero no tengo hambre. Prefiero hacer la maleta... Cuando la estoy haciendo recuerdo todos los momentos que pasamos juntos y... no puedo evitar llorar... Me tumbo en la cama y sigo llorando. Me seco las lágrimas y miro por la venta. No la veo. Otra lágrima cae, pero la seco rápido. Termino de hacer la maleta y me ducho para ver si me relajo un poco, pero no ha servido de nada, es más, lo ha empeorado. Porque he recordado la mañana que nos duchemos juntos en la casa de la playa. Y la noche, esa noche tan especial para ella y para mi, porque sí, fue la primera y seguro que será la última. Nunca he sentido algo tan fuerte por alguien en toda mi vida. Me meto en la cama y me duermo sin querer...
-Narra Anna-
Entro en mi cuarto y voy directa a la ducha. Recuerdo esa primera noche, nuestra noche. Fue tan especial. Termino de ducharme y miro a su ventana, la luz está apagada... Me pongo el pijama y entro en la cama mientras que Luna se tumba a mis pies. La acarició y me quedo dormida.