viernes, 26 de abril de 2013

*Capítulo 36 de PRECIADA COINCIDENCIA*

Cristina: Solo si Anna dijera que sí. -él me mira con su preciosa sonrisa-
Yo: Yo le amo. -digo mirando le a los ojos, él aumenta su sonrisa-
Antonio: Dentro de unos años quizás os dejemos casaros, pero ahora no.
Liam: Esta bien...
Yo: Liam, ven. -le subo a mi habitación, donde está Luna tumbada en mi cama. Se baja al vernos entrar. La acaricio.- ¿Pero es que se te ha ido la cabeza?
Liam: Anna, te amo. Y no necesito tener más para casarme contigo.
Yo: Yo también te amo, cariño, pero somos todavía adolescentes. Es lógico que mis padres no me hayan dejado casarme contigo. -los días pasan y todo esta perfecto. Estamos en la última semana para que nos den las vacaciones de verano. Es lunes y ya hemos acabado las clases y salimos para ir a casa. Nos juntamos con los demás en la puerta del instituto.-
Yo: Que ganas, ya solo que da una semana para VERANO.
Rakel: Pues ya ves. Dios tengo unas ganas increíbles.
Laura: ¿Creéis que os ha quedado alguna?
Fatima: Yo creo que no.
Justin: A mi puede ser que me quede matemáticas, no soy muy bueno en eso.
Yo: A mi también.
Liam: Yo estoy seguro de que no me queda ninguna.
David: A mi tampoco.
Alex: Ni a mi.
Rakel: Jo, que suerte.
Fatima: Bueno todo se verá el viernes. -cada uno se va para su casa cuando llega su calle. Ya solo quedamos Liam y yo. Llegamos a la mía, nos damos un beso y nos vamos. Subo a mi cuarto para ver si puedo hablar con Liam. Entro en mi cuarto y escucho algo...
Xxx: ¡Mamá no me pienso ir! ¡Todo lo tengo aquí! -se escucha otra voz, pero no llego ni a definirla ni a saber que dice. De repente, se escucha un portazo. Y todo esto en la casa de al lado, la de Liam. No quiero pensar lo pero...
-Narra Liam-
Me despido de Anna y entro en mi casa. Me encuentro a mis padres sentados en el sofá con la televisión apagada y ellos muy serios, eso no es normal, mi madre suele estar en la cocina y mi padre o viendo la televisión o simplemente no está.
Yo: ¿Qué pasa?
Karen: Liam, hijo, sienta te. -me estoy asustando- Tenemos que decirte algo.
Yo: ¿Qué, mamá?
Karen: Nos volvemos a Londres, mañana.
Yo: ¡¡¡¿QUÉ?!!! ¡¡MAMÁ NO ME PIENSO IR!! ¡¡TODO LO TENGO AQUÍ!!
Karen: Liam, no grites. La decisión ya está tomada no tiene marcha atrás. -subo a mi cuarto dando un portazo. No me asomo a la ventana para que Anna no me vea llorar. ¡¡¡JODER!!! Grito por dentro. Un mensaje de Tuenti me suena en el bolsillo de mi pantalón. Lo cojo y lo miro. Anna...
~Conversación de Tuenti~
Anna: Cariño, que te pasa? He escuchado golpes en tu casa estas bien?
Yo: Sí, estoy bien, no te preocupes. -no quiero decir le nada, no quiero que se ponga mal.-
Anna: Di me que no te vas. He escuchado que te vas Liam di me que no es cierto por favor. -¡Mierda!-
Yo: Mañana. -no puedo mentir le, LA AMO-
-Narra Anna-
¡¡¡¿QUÉ?!!! ¡¡NO NO NO NO NO NOOOOOOOOOOOOOOOOO!! empiezo a llorar, me asomo a la ventana, pero no lo veo. Dios no puedo perder a Liam ahora.
Yo: ¡No Liam por favor!
Liam: No ha sido decisión mía amor. A sido de mis padres.
Yo: ¡Me da igual! No quiero que te vallas.

martes, 23 de abril de 2013

*Capítulo 34 & 35 de PRECIADA COINCIDENCIA*

*Capítulo 34*
Cada mañana le doy un beso y cada día viene gente a visitarla. A veces es Justin con Rakel, otras Laura y Fatima y más a menudo, todos los días sus padres y su hermano, pero yo no me alejo de ella, mi cuerpo no me lo permite. Le hablo cada día y le canto algo. Algunas veces creo que sonríe. Tengo la esperanza de que algún día despierte, y quiero que me tenga a su lado cuando llegue. Nunca dejaré de amarla, eso lo tengo seguro. El amor que siento por ella superará esta mala racha que esta pasando, porque solo es eso, una mala racha que le esta jugando la vida a nuestro amor. Los días, semanas y meses pasan. Alguien entra en nuestra habitación.
Cristina: Hola, ¿cómo sigue?
Yo: Igual.
Antonio: Liam, ya casi a pasado un año desde que calló en coma. -han pasado nueve meses- Y Cristina y yo hemos decidido que... la vamos a desenchufar de la máquina que la mantiene con vida.
Yo: ¡No! ¡No podéis! Ella se va a recuperar, lo se. Lo presiento.
Antonio: Liam...
Yo: ¡No, Antonio! Por favor. ¿Es que vosotros no tenéis la esperanza de que va ha despertar?
Cristina: La perdimos hace mucho.
Yo: Pues yo no, cada día que me despierto a su lado la miro y se que ella me esta diciendo que me quiere. No podéis desenchufarla. Por favor, hacedlo por mi.
Antonio: Esta bien, si dentro de tres meses no despierta la desenchufamos.
Yo: Cinco.
Antonio: Lo que tú digas. -ellos se van. Miro a Anna. ¡Esta llorando!
Yo: ¡ANNA! ¡ANNA! ¿ME ESCUCHAS? -sus padres entran- Mueve un dedo si es así. -ella levanta o intenta levantar su dedo índice. Yo la abrazo y al poco tiempo de estar abrazando a ella siento que su brazo se coloca en mi espalda. Me separo de ella. ¡TIENES LOS OJOS ABIERTOS!- ¿Puedes hablar? -le pregunto con una sonrisa. Ella me mira directamente a los ojos-
Anna: Te amo, Liam. -inevitablemente me acerco y la beso, ella me corresponde. Los médicos nos interrumpen-
Médico: Por favor, aparte se. -me dicen-
Anna: Liam, no te vallas.
Yo: No lo haré. -los médicos la miran por todos lados y sin decir nada se van y nos dejan solos.- Sabía que ibas a despertar, lo sabía. -le digo con una gran sonrisa-
Anna: ¿Cuanto tiempo he estado dormida?
Yo: Nueve meses.
Anna: Wuau. ¿Nunca te fuiste de mi lado?
Yo: Jamás. No podía, mi cuerpo me lo impedía.
Anna: ¿Por qué? Solo soy yo.
Yo: Por eso. Te amo Anna. Eres como mi vida propia. Casi me muero cuando aquél hijo de puta te atropelló con el coche.
Anna: Liam.
Yo: Di me.
Anna: Estoy cansada.
Yo: Duerme, pero esta vez te me despiertas un poco antes eeh. -ella echa una pequeña carcajada y cierra sus ojos- Anna, voy a por un café. -ella no dice nada, supongo que ya se durmió. Bajo a la cafetería del hospital, con una gran sonrisa. Me pido el café y me lo subo a arriba. Entro en su habitación, sigue dormida. A la hora, veo que abre los ojos por segunda vez.
Anna: Liam, ¿dónde estás?
Yo: Aquí princesa. -me sonríe. Le cuento lo que ha pasado mientras ella estaba dormida, con pelos y señales. Cuando termino alguien toca a la puerta, es Justin que viene con Rakel y las chicas. Todos la abrazan. Dios, que contento estoy, es como si volviera a nacer. Yo sabía que ella despertaría. A las dos semanas de estar despierta, le dicen a Anna que ya mismo se podrá ir a casa, concretamente, dentro de tres días. Quiero que tenga una fiesta de bienvenida a su casa. Lo preparo todo sin que ella se entere con la ayuda de Justin y las chicas. El gran día llega.

*Capítulo 35*
Primero, la llevo a mi casa para que se duche y se vista con la ropa que las chicas eligieron para ella, un corto vestido blanco con unas bailarinas, también blancas. Yo la espero en mi salón a que baje, escucho unos pasos.
Yo: Anna, estas preciosa. -ella sonríe avergonzada. La cojo de la mano y nos dirigimos a su casa.
Anna: ¿Por qué voy tan elegante?
Yo: Ya sabes como son las chicas.
Anna: Haha sí... -me encamino a su jardín-
Yo: Amor, te tengo una sorpresa. -le doy un pañuelo para que se lo ponga en los ojos, se lo coloca y la cojo de la mano para que no se caiga- Ya te puedes quitar el pañuelo. -ella se quita el pañuelo y todos gritan “¡SORPRESA!” Ella se empieza a reír. Todos vienen y la abrazan incluida Luna, que no se ha olvidado de ella, y creo que de mi tampoco. Juan pone la música y todos empezamos a bailar en el jardín de la casa de Anna. Pasamos una tarde espectacular. Le pedí permiso a Antonio para a ver si dejaba que Anna durmiera conmigo y sorprendentemente dijo que sí, bueno, no tan sorprendentemente he salvado la vida de su hija. La fiesta se acaba y yo me llevo a Anna a nuestra casa de la playa. Pasamos una noche increíble. La amo. Es una chica increíble, no puede ser más perfecta. A la mañana siguiente ella seguía dormida en mi pecho.
~Narra Anna~
Escucho una voz dulce, pero a la vez grave que me llama. Abro los ojos poco a poco.
Liam: Buenos días. -le sonrío-
Yo: Buenos días. -nos damos un pico-
Liam: ¿Cómo has dormido?
Yo: Perfectamente, como cada noche que duermo contigo.
Liam: ¿Vamos a desayunar? -le digo que sí y nos levantamos de la gran cama que tienen sus padres en esa casa. Comemos lo primero que pillamos y nos vamos a dar una vuelta por la playa, cogidos de la mano.
Yo: Liam.
Liam: Sí, cariño.
Yo: ¿Nunca te cansaste de esperar?
Liam: No, cada mañana me despertaba a tu lado con la esperanza de que ese día despertaras de tu largo sueño. No se que habría hecho sin ti, amor.
Yo: Gracias por esperarme.
Liam: Por ti habría esperado hasta el fin del mundo. Eres el amor de mi vida y no pensaba dejar te tirada a la primera de cambio, así hubieras tenido problemas de salud, de mente o de lo que hubiera sido, yo me habría quedado a tu lado.
Yo: ¿Cómo me puedes amar tanto después de todo el daño que te he hecho?
Liam: Porque sin ti mi vida no tendría sentido. ¿Vamos al pueblo ya?
Yo: Vale. -Liam, Liam es el chico que toda chica quiere, ese chico dulce, sensible, amable, cariñoso, guapo, inteligente, en definitivamente, PERFETO. Llegamos a mi casa.
Liam: Te acompaño dentro. -no digo nada y entramos. Mis padres están en el salón- Ven. -me coge de la mano y me lleva donde están ellos- Antonio, Cristina, quisiera pediros una cosa.
Cristina: Di nos.
Liam: Quisiera pediros. -respira hondo- Quiero casar me con Anna.
Mi padre, mi madre y yo: ¿Qué?
Antonio: Liam, solo tenéis, dieciocho y diecisiete años.
Liam: Lo sé, pero la quiero y se que es el amor de mi vida. Quiero pasar el resto de mi vida con ella.
Cristina: No, Liam, aun sois unos críos.
Liam: Pero la quiero.
Antonio: Liam, no.
Liam: Por favor.
Cristina: Sois muy jóvenes, entiende lo.
Liam: ¿Pero si no fuéramos tan jóvenes nos dejaríais?

jueves, 18 de abril de 2013

*Capítulo 33 de PRECIADA COINCIDENCIA*

Era el día de San Valentín y quedemos para ir todos a cenar. Yo me puse un vestido negro corto con unos zapatos también negros. Estábamos en la puerta del restaurante, pero a mi se me olvidó algo en mi casa.
-Narra Liam-
A Anna se le olvidó algo en su casa. Le dije que si quería que la acompañara, pero me dijo que no. David estaba abriendo la puerta del restaurante cuando un terrible frenazo y un golpe muy fuerte hicieron que girara la cabeza. Corrí con todas mis fuerzas hacia ella, estaba sangrando, y el muy hijo de puta del conductor se dio a la fuga. ¡NO RESPIRA!
Yo: ¡¡¡ANNA POR DIOS NO ME DEJES!!! -gritaba al cielo para obtener alguna respuesta. Los chicos llamaron a una ambulancia, llegó, me subí con ella, no quería dejarla sola. La llevaron a quirófano, no me dejaron pasar. Dios como Anna muera no podré seguir viviendo... Las lágrimas no dejaban de caer por mis mejillas. Los chicos intentaban consolarme, pero era imposible. Juro por dios que como ella muera no descansaré hasta encontrar a quien la atropelló y matarlo con mis propias manos, lo juro. A las tres horas de estar allí...
Médico: Familiares de Anna Martínez. -yo me levanté de inmediato, secando me las lágrimas.
Yo: Soy su novio.
Médico: La señorita Anna, a sobrevivido afortunadamente a la operación, pero a caído en coma. -millones de lágrimas empezaron a caer sin desenfreno. Me tuve que sentar. Sus padres llegaron en ese momento, porque no pude hablar en tres horas, no podía parar de llorar y los llamé un poco antes de que el médico apareciera. Juan se puso de cuclillas en frente de mi.
Juan: Liam, ¿qué ha pasado?
Yo: Ha sido culpa mía, tenía que haberla acompañado, soy un gilipollas de mierda.
Juan: A ver, Liam, tranquilo. Cuenta me. -su madre al escuchar al médico se arrodilló en el suelo llorando-
Yo: La ha atropellado un coche... a caído en coma, y todo por mi culpa. No debí dejarla sola. -no podía parar de llorar. Si Anna muere, yo... Uf... Yo me muero. El médico se fue. Antes de que se fuera le dijo a Antonio que ya avisará cuando podemos pasar a ver la.
Juan: Liam, vete a casa.
Yo: ¡No! No me pienso mover de este puto hospital hasta que ella despierte. Así tenga que pasar el resto de mi vida aquí. -a la hora o así el mismo médico volvió a nosotros.-
Médico: Solo puede pasar una persona a ver la. -Dios, no.-
Yo: Cristina entre usted. -ella no se negó. Dios quiero besarla, quiero abrazarla, quiero ver sus ojos, quiero escuchar su voz, su sonrisa, como me dice te amo. La necesito. Pero Cristina es su madre, tiene más derecho que yo... Pasé toda la noche en esa sala de espera. A las cinco y media de la mañana no pude más y creo que me dormí.
Xxx: Liam. Liam, despierta. -abrí de golpe los ojos-
Yo: ¡Que, que pasa! ¿Dónde está Anna?
Juan: Liam, tranquilo. Ven. -fuimos a la cafetería del hospital y solo me bebí un café. Eran las nueve y media de la mañana. Luego vuelvo a subir y veo a Cristina sentada en una silla de la sala de espera. Me acerco a ella.
Yo: ¿Cómo esta Anna?
Cristina: Esta dormida. Tiene algún que otro rasguño y la cabeza vendada, pero nada más. Pasa, habitación 115. -busco esa habitación. Entro y veo a Anna rodeada de cables por todos lados y conectada a algo que hace un pitido, cada cierto tiempo. Me siento a su lado.
Yo: Princesa, soy yo, Liam. Despierta, por favor. -una lágrima llego hasta la comisura de mis labios. Me a cerco a ella y le beso los labios, una lágrima cae sobre su piel.- Necesito escuchar tu voz. -le limpio mi lágrima caída- Anna, despierta por favor. -le cojo la mano y se la beso- Te necesito conmigo. -me retumbo en el incómodo sofá con su mano enlazada con la mía. Pasan los días y Anna ni mejora, ni empeora... directamente no da señales. Pasan semanas, incluso meses, ya lleva cuatro meses en coma y yo no me he apartado de su lado. Solo he ido a mi casa una vez al mes y contra mi voluntad.

sábado, 13 de abril de 2013

*Capítulos 31 & 32 de PRECIADA COINCIDENCIA*

*Capítulo 31*
Terminamos el trabajo” y nos quedamos hablando y acariciando a Luna. Voy a sacarla de paseo y ya de paso “dejo a Liam en su casa”. Los tres salimos de mi casa y vamos al parque de anoche. Liam y yo nos damos caricias y besos mientras que Luna juega con otro cachorro, claro que sin alejar se mucho de nosotros. Al cabo de dos horas o así volvemos a mi casa, para que mi madre no se preocupe. Liam se queda en su casa y Luna y yo volvemos a la mía. Subimos a mi cuarto las dos disparadas. Subo a Luna a la cama y miramos a Liam. ¡Se a quitado la camiseta! Se va... Al cabo de diez minutos o así vuelve a salir, con una toalla secando se la cabeza y otra tapando su parte inferior del cuerpo. Los días pasan y Justin no a aparecido por el instituto en una semana. Una mañana de sábado escucho una guitarra de bajo de mi balcón. Me despierta. Abro la venta, Liam esta en su cuarto, lo estoy viendo. Bajo la vista. ¿¡Justin!?
Yo: ¡Justin! ¿Qué mierdas haces? Para. Como mi padre se entere te mata. ¡Para! -la canción que esta tocando y cantando es “Boyfriend” la canción que compuso gracias a mi. Su voz me encanta. Al fin termina.
Justin: Anna, lo siento. Vuelve conmigo, por favor.
Yo: Justin, no. ¿Cómo quieres que te lo diga? ¿En morse?
Justin: Anna, por favor da me una cuarta oportunidad.
Liam: ¡¿Cuarta?!
Justin: ¡Calla te estúpido, que contigo no estoy hablando! -Liam cierra la ventana y sale de su habitación- Anna, lo siento. Ella se me lanzó.
Yo: No, Justin. Siempre me dices lo mismo, que no ha sido culpa tuya. No me lo creo. Además solo me atraías físicamente. QUE ESTOY E-NA-MO-RA-DA DE LIAM, DE LI-AM. A ver si te enteras. -veo que Liam llega por detrás de él- Liam, no. -Liam le da la vuelta a Justin muy bruscamente-
Liam: Como te vuelvas a acercar o a dirigirle la palabra estarás muy jodido. -le dice mientras le señala-
Justin: Sí, ya. ¿Y que me vas a hacer?
Liam: Pegarte la paliza de tu puta vida. -cierro la ventana y bajo corriendo las escaleras-
Antonio: Anna, ¿qué pasa? -no respondo. Salgo a fuera y Liam está encima de Justin dando le una paliza-
Yo: ¡¡¡LIAM PARAA!!! -digo casi llorando- ¡¡¡PARAAA!!! -Justin ya está inconsciente en el suelo- ¡¡¡JODER PARA!!! ¡LO VAS A MATAR! -mi padre afortunadamente llega y separa a Liam de Justin. Entraron ellos dos en mi casa. Yo me quedo con Justin.-
-Narra Liam-
Antonio: ¿En que estabas pensando? Lo podías a ver matado.
Yo: Era lo que quería.
Antonio: ¿Tú eres tonto? Si te meten en la cárcel mi hija se muere.
Yo: Lo siento, Antonio. Me sacó de mis casillas y no aguante. Te juro que no volverá a ocurrir.
Antonio: Esperemos que Justin se recupere y no te denuncie. -no se que me pasó. De verdad, no lo sé... Supongo que la quiero más de lo que yo me pensaba y los celos pudieron conmigo... Uf, no lo sé. Tenía las manos rojas y con sangre. Cristina me las curó.- Gracias. -Le dije-
Cristina: De nada. ¿Qué te ha pasado?
Yo: No lo sé, Cristina. No se que me pasó. Me descontrolé. Nunca antes me pasó. Supongo que quiero a tu hija más de lo que creía.
Cristina: Bueno, esto ya está. -me dice terminando de liarme la mano- Espero que no te tenga que curar más, Liam. Lo poco que te conozco me has entrado muy dentro, casi te quiero como a un hijo, no me gusta que te pelees con nadie. -yo sonreí- ¿De que te ríes? Lo digo enserio.
Yo: Su hija me ha dicho lo mismo. -ella sonríe-
Cristina: Ella te quiere. Dejó de comer por ti, nunca se portó así con Justin cuando la dejaba.
Yo: ¿Sabías que estaba con Justin?
Cristina: Una madre lo sabe todo. -yo sonrío. Salgo a fuera y Justin aun está en el suelo. Pero ya esta consciente-
Yo: Justin, lo siento.
*Capítulo 32*
-Narra Anna-
Cuando ellos entraron en mi casa Justin volvió en sí.
Yo: Justin, ¿estas bien?
Justin: Me duele todo...
Yo: Tranquilo.
Justin: ¿Dónde está ese hijo de puta?
Yo: ¡Justin por dios! ¿Es que quieres que te de otra paliza?
Justin: Si así te tengo cerca, espero que me de una bien buena.
Yo: Tú nunca cambias, ¿verdad?
Justin: Te quiero.
Yo: Amo a Liam, entiende lo, por favor.
Justin: No puedo. -se incorporó un poco- Te amo.
Yo: Justin no me quieres, si me quisieras no te enrollarías a la primera tía que pasa. Y encima es cuando estoy contigo. No Justin.
Justin: Pero... Yo... Tú has sido muy importante para mi.
Yo: Justin, eso fue en el pasado, admite lo de una vez. Solo me has amado una vez, las otras fueron simple capricho.
Justin: No.
Yo: Sí. La única vez que me amaste fue la primera vez que me pediste salir. Hay si estabas enamorado de mi, se te notaba en la cara. Ahora solo te gusto por mi físico y porque te has acostumbrado a mi.
Xxx: Justin, lo siento.
Justin: Me diste bien. -sonrío-
Liam: Me descontrolé.
Justin: Tío, los ojos los tenías rojos.
Liam: ¿En serio?
Justin: Sí, me dabas miedo.
Liam: Lo siento.
Justin: Fue culpa mía, no debí intentar recuperar a Anna. Ahora ella te quiere a ti. Y yo era incapaz de asimilarlo...
Liam: Entonces, ¿amigos? -Justin se levanta, solo le dio en la cara, por suerte-
Justin: Amigos. -se estrecharon la mano-
Yo: Por mi si queréis podemos hacer un trío...
Liam y Justin: ¡Anna!
Yo: Era broma... -los tres reímos- Justin, ven, entra en mi casa para que mi madre te cure. -entramos todos en casa y mi madre curó a Justin. Le ha dado y bien. Acompañamos a Justin a su casa Liam y yo, después nos fuimos a dar una vuelta.
Liam: ¿Sabes que tú madre sabía que estabas que Justin?
Yo: ¿Que dices? ¿Enserio?
Liam: Sí, me lo ha dicho cuando me estaba curando.
Yo: ¿Cómo lo supo?
Liam: Me dijo que las madres lo saben todo...
Yo: Que verdad... ¡Liam!
Liam: ¡¿Qué?!
Yo: ¡Nos hemos olvidado a Luna en casa!
Liam: ¡Dios que fallo! Vamos a por ella, necesito a mi perrita. -yo reí. Volvimos a mi casa y recogimos a Luna y nos fuimos al parque para que ella jugara. Mas tarde nos fuimos a casa. Pasaron los días y Liam y Justin se llevaban súper bien. Eran casi hermanos. Justin conoció a una chica, se llamaba Rakel y era muy maja. Los ocho salíamos de fiesta, y sorprendentemente no la engaña, creo que se volvió a enamorar, me alegro por él. Se merece a una chica que le quiera y Rakel es esa chica.

domingo, 7 de abril de 2013

*Capítulo 30 de PRECIADA COINCIDENCIA*

Anna: Liam, ¿tiene nombre?
Yo: No, por desgracia me la encontré en la calle esta mañana. Me la traje a casa la duche y le di de comer, tenía mucha hambre.
Anna: Pobrecita mi Luna.
Yo: ¿Luna?
Anna: Sí, se parece a una perra que tenía de pequeña, murió hace tres años... -la abrazo-
Yo: Lo siento, cariño.
Anna: No pasa nada. Ahora tengo a Luna dos hahaha.
Yo: Haha. -pasamos lo que nos quedaba de mañana jugando con Luna, es súper juguetona. A la hora de comer, cuando venimos del instituto Anna se la llevó a su casa.
-Narra Anna-
Que mono mi niño, me a regalado una perrita. A mis padres no les ha importado mucho, porque cuando este más grande la dejaremos en el jardín que corra. Le doy un poco de leche y en cero coma, ya se lo a bebido todo, que monísima que es. La subo a mi cuarto, va a dormir conmigo. Me pongo a estudiar sin gana. Y de vez en cuando me pongo a jugar con Luna, es tan mona que no puedo negarme. Ya casi me lo sé todo así que miro por la ventana, Liam sigue estudiando. Que sexy esta tan concentrado. Levanta la cabeza y me mira, sonríe, y yo hago igual. Vuelve a bajar la cabeza y se vuelva a concentrar. Yo también me siento y me pongo a estudiar lo que me queda. A la hora o así ya me lo se lo que me quedaba. Miro el reloj, las ocho menos cuarto. Me tumbo en la cama con Luna y juego con ella. A los pocos minutos mi madre me llama para cenar. Bajo y Luna me sigue. Le echo de comer y yo empiezo a cenar. Ella termina antes que yo y empieza a corretear por todo el salón y la cocina. Mi madre le regaña porque le pone nerviosa y yo me meo de la risa. Cuando termino de cenar saco a Luna de paseo, para que haga sus necesidades, Liam me ve y sale junto a mi. Vamos a un parque que queda cerca de mi casa y nosotros nos sentamos en un banco, mientras que Luna pasea por el parque. Es obediente y no se despega de nosotros. Cuando creo que Luna ya terminó volvemos los tres a casa. Liam entre en la suya después de darme un beso y acariciar a Luna. Entro en mi casa, ella me sigue y subimos a mi habitación. Veo que se empina hacia mi cama, quiere subir. Mi cama pega justo a la venta y se ve a Liam perfectamente. Subo a mi pequeña perrita que se sube a la ventana y mira a Liam, ¿le gusta Liam? ¿enserio? Hahaha somos tal para cual. Le mando a Liam un WhatsApp para que mire por la venta a ver la reacción de la cachorra, él mira y la perrita se levanta y mueve el rabito con mucho entusiasmo. Ai que mona, se lo digo a Liam y él ríe. Le pregunto que si a terminado de estudiar y me dice que sí. Me muerdo el labio, no se si él lo vio. Creo que sí, viene hacia aquí. Entra por mi ventana y nos besamos. Luna ladra. Liam y yo reímos y él va y la acaricia. La perra se coloca en las piernas de Liam y yo me coloco a su lado. Los dos estamos acariciando la. Me mira, le miro, es inevitable, nos besamos y casi nos olvidamos de Luna. Él decide irse, Luna y yo estamos tristes, pero se va. Me quedo con mi pequeña nueva amiga mirando como nuestro amor se va a su casa. Ella sentada en la ventana y yo con los codos apoyados en la cama y la cabeza en mis manos. Cuando él nos ve se ríe con esa sonrisa que él solo tiene. Ya es tarde así que Luna y yo nos acostamos en mi cama. A la mañana siguiente Luna se asusta por el despertador y yo río mientras la consuelo, pobrecita que susto se ha llevado. Me levanto y hago mi rutina de todas las mañanas. Liam llama a mi puerta y me voy con él al instituto. La moto de Justin no esta aparcada, supongo que se habrá dormido, algo muy típico en él. Las clases pasan y llega la hora del recreo. Salimos y nos juntamos con las chicas y sus parejas. El recreo termina, ya solo quedan tres horas más... Esas tres horas acaban y nos vamos a casa, por fin. El examen lo tuvimos después del recreo y creo que me ha salido bastante bien. No hablo del examen con Liam, porque no hay cosa que odie más que hablar de exámenes. Llego a casa y Luna me saluda, que buen recibimiento. Como y subo a mi cuarto acompañada de, como no, Luna. La subo a la cama para que vea a Liam, creo que a sonreído, no Anna, te estas volviendo loca, los perros no sonríen. Liam nos ve y nos saluda con una sonrisa. Hay que “hacer un trabajo urgente” y Liam viene a mi casa. Subimos a mi cuarto y dejamos los libros pos dos minutos en mi escritorio. Dos minutos en los que nos da tiempo a darnos unos cuantos besos tumbados en mi cama.

jueves, 4 de abril de 2013

*Capítulo 29 de PRECIADA COINCIDENCIA*

Entro en casa y con cuidado subo a mi cuarto. Sonrío al verla en la ventana esperando me. Cojo el móvil porque ella me ha enviado un mensaje por WhatsApp.
Anna...
Hola mi héroe”
Yo...
Héroe?
Anna...
Me salvaste de un hijo de su madre que nunca cambia y de un baboso”
Yo...
Haha eso no fue nada”
Anna...
Me abrían hecho daño si no hubiera sido por ti”
Yo...
Solo lo hice porque TE QUIERO”
Anna...
Y yo me alegro de que lo hicieras” -La miré y ella sonreía.-
Yo...
Quiero besar te”
Anna...
Ven” -La mire como preguntando que si era de verdad lo que había dicho y ella me sonrió de nuevo. Salte por mi ventana y me subí a la suya. Ella abrió, entre y la besé.
Yo: Te quiero. -dije con mi frente pegada a la suya y con los ojos cerrados.-
Anna: Y yo. -enlazó sus brazos por mi cuello, mientras que los mios estaban en su estrecha cintura.- Quiero volver a formar uno solo contigo. -sonreí- Mañana vamos a tu casa de la playa, por favor.
Yo: Hay examen, hay que estudiar.
Anna: ¿Para que están las chuletas?
Yo: Quiero aprobar el curso limpio de partes señorita.
Anna: Ains, que aburrido eres, esta bien, estudiaremos. ¿En tu casa o en la mía?
Yo: Cada uno en la suya.
Anna: No me seas soso, amor.
Yo: Sabes que si estamos juntos no vamos a hacer nada, princesa.
Anna: Jo, vale, esta bien. Estudiaremos por separado, pero será un infierno. -reí y nos besamos. Pasé una hora con ella en su cuarto y me fui a mi casa a dormir. A la mañana siguiente me desperté y fui a correr, las mañanas son perfectas para eso. Ya casi me iba a dar la vuelta, pero veo a un perrito blanco, marrón y negro en la acera, que mono. Lo cojo, la cojo con cuidado y me la llevo a casa. Lo subo a mi cuarto y la pongo en mi cama, la miro, gira su cabeza para el lado que yo la tengo. Vuelvo a girar la cabeza y ella me sigue.
Yo: ¿Qué te parece esta chica? -le pregunto a la perrita. Cojo mi móvil y le enseño una foto de Anna. Haha a lamido la pantalla. Se lo voy a regalar, creo que le va a gustar. La meto en la ducha y la lavo se queda como nueva. Que mona que es. No le quiero poner nombre, prefiero que se lo ponga ella a su gusto. Ya casi son las siete y media y voy a ir a despertar la. Subo por su ventana, aun esta dormida. Toco y se despierta, me abre y paso.
Anna: ¿Qué haces loco?
Yo: Shhh calla. Te tengo un regalo. Cuando termines de desayunar, cambiarte y vienes a mi casa.
Anna: Vale. -nos damos un corto beso y me voy. A la media hora escucho desde mi cuarto que la puerta suena, estoy solo en casa y bajo a abrir. Es Anna. Le doy un beso y la cojo de la mano llevando la a mi cuarto. Nada más abrir esa perrita sale de debajo de mi cama y se pone a jugar en los pies de Anna.
Anna: ¿Y este cachorro, Liam?
Yo: Para ti.
Anna: ¿De verdad? Liam, es preciosa, que mona. -coge a la pequeña perrita y le lame la nariz- Liam...

lunes, 1 de abril de 2013

*Capítulo 28 de PRECIADA COINCIDENCIA*

-Narra Liam-
La rabia que tenía dentro la saque con el puñetazo que le di al tío ese. Se lo merece por baboso. Me apoyo en la barra y pido una coca-cola con JB, es lo que bebo, normalmente. Me bebo medio baso del tirón. Alguien pone su mano en mi hombro, me giro, es ella.
Anna: ¿Puedo?
Yo: Lleva alcohol.
Anna: Mejor. -creo entender. Le da un pequeño sorbo, se nota que no esta acostumbrada.- Rico. ¿Qué lleva?
Yo: Coca-cola y JB. Anna, ¿dónde esta Justin?
Anna: No lo sé. Desapareció. -miro a ambos lados de la discoteca y lo veo en una de ellas con una tía.-
Yo: ¿Quieres saber donde esta?
Anna: No.
Yo: ¿Por qué?
Anna: Porque seguro que se está enrollando con una tía.
Yo: Esta allí. -digo iniciando mi vista a él. Ella mira y lo ve. Gira la cabeza y mira al suelo- Las personas no cambian, nunca lo hacen. -le digo en el oído-
Anna: Joder... tenía la esperanza de que hubiera cambiado, pero veo que no... que sigue siendo el mismo hijo de...
Yo: ¿Le quieres? -le da otro sorbo a mi cubata, esta vez más grande-
Anna: Creo que solo me atrae físicamente, porque por lo demás... deja mucho que desear.
Yo: ¿A mi me quieres? -intenta coger mi cubata, pero no la dejo. No quiero que se emborrache.-
Anna: No lo se... Lo que sí sé es que no te quiero perder, no quiero que salgas de mi vida, ni ahora ni nunca. -no se como pero cada vez nos estamos acercando más y más hasta que nuestros labios se unen.- No puedo olvidar esa noche Liam, esa noche en la que formemos uno.
Yo: ¡¿Qué te crees que yo sí?! Ese fue el mejor día de mi vida. Recuerdo cada movimiento que hacíamos al compás, cada beso, cada gemido tuyo. Fue perfecta.
Anna: La carta que me escribiste fue preciosa. La tengo guardada. Huele a ti. -sonríe- Me encantó esa carta. Me di cuenta de cuanto me querías gracias a ella. -ahora sonreímos los dos- Liam, no te cambies de clase ni de cuarto, por favor.
Yo: No lo haré. -sonrío y ella conmigo. Que perfecta sonrisa tiene- ¿Después de esto sigues con Justin?
Anna: Voy a cortar con él, me tiene agobiada. No ha cambiado. Si hubiera cambiado a lo mejor, solo a lo mejor, seguiría con él, pero es que... Él no tiene remedio... ¿Pero lo nuestro sí, no?
Yo: Pues claro. Pero, hasta que no tengas claros tus sentimientos, dudo mucho que podamos proseguir...
Anna: Liam, no puedo vivir sin ti. ¿Cómo quieres que te lo demuestre?
Yo: Rompe ahora mismo con Justin, vuelve aquí y me besas. -ella va hacia Justin le da una bofetada y le dice algo, Justin intenta agarrarla, pero ella se deshace de él y se va. Viene hacia mi, me coge de la camisa me atrae a ella y me besa con pasión.
Anna: ¿Algo más?
Yo: Que me vuelvas a besar. -ella sonríe y me besa, esta vez más dulce. Justin se acerca con esos andares de chico duro, pero está borracho como una cuba.- Justin, sera mejor que te vallas, ya casi le rompo la mandíbula hoy a una persona, no quiero volver a hacer lo mismo.
Justin: Que sepas, que esta chica es una GUARRA.
Yo: Tú lo quisiste. -le doy una puñetazo y casi cae, no le di muy fuerte. Él intenta dar me, pero le esquivo.- Justin, no puedes conmigo. -Vuelve a intentar dar me y le vuelvo a esquivar.
Justin: Ya te pillaré. - me dice y se va. Empiezo a bailar con Anna, ella tan sexy como siempre. Nos damos algún que otro beso y la noche, bueno, su toque de queda llega. Vamos a su casa y la dejo en la puerta después de darle un tierno beso en la comisura de sus labios. Yo me voy y ella desaparece tras la puerta de su casa.