*Capítulo 34*
Cada mañana le doy
un beso y cada día viene gente a visitarla. A veces es Justin con
Rakel, otras Laura y Fatima y más a menudo, todos los días sus
padres y su hermano, pero yo no me alejo de ella, mi cuerpo no me lo
permite. Le hablo cada día y le canto algo. Algunas veces creo que
sonríe. Tengo la esperanza de que algún día despierte, y quiero
que me tenga a su lado cuando llegue. Nunca dejaré de amarla, eso lo
tengo seguro. El amor que siento por ella superará esta mala racha
que esta pasando, porque solo es eso, una mala racha que le esta
jugando la vida a nuestro amor. Los días, semanas y meses pasan.
Alguien entra en nuestra habitación.
Cristina: Hola,
¿cómo sigue?
Yo: Igual.
Antonio: Liam, ya
casi a pasado un año desde que calló en coma. -han pasado nueve
meses- Y Cristina y yo hemos decidido que... la vamos a desenchufar
de la máquina que la mantiene con vida.
Yo: ¡No! ¡No
podéis! Ella se va a recuperar, lo se. Lo presiento.
Antonio: Liam...
Yo: ¡No, Antonio!
Por favor. ¿Es que vosotros no tenéis la esperanza de que va ha
despertar?
Cristina: La
perdimos hace mucho.
Yo: Pues yo no, cada
día que me despierto a su lado la miro y se que ella me esta
diciendo que me quiere. No podéis desenchufarla. Por favor, hacedlo
por mi.
Antonio: Esta bien,
si dentro de tres meses no despierta la desenchufamos.
Yo: Cinco.
Antonio: Lo que tú
digas. -ellos se van. Miro a Anna. ¡Esta llorando!
Yo: ¡ANNA! ¡ANNA!
¿ME ESCUCHAS? -sus padres entran- Mueve un dedo si es así. -ella
levanta o intenta levantar su dedo índice. Yo la abrazo y al poco
tiempo de estar abrazando a ella siento que su brazo se coloca en mi
espalda. Me separo de ella. ¡TIENES LOS OJOS ABIERTOS!- ¿Puedes
hablar? -le pregunto con una sonrisa. Ella me mira directamente a los
ojos-
Anna: Te amo, Liam.
-inevitablemente me acerco y la beso, ella me corresponde. Los
médicos nos interrumpen-
Médico: Por favor,
aparte se. -me dicen-
Anna: Liam, no te
vallas.
Yo: No lo haré.
-los médicos la miran por todos lados y sin decir nada se van y nos
dejan solos.- Sabía que ibas a despertar, lo sabía. -le digo con
una gran sonrisa-
Anna: ¿Cuanto
tiempo he estado dormida?
Yo: Nueve meses.
Anna: Wuau. ¿Nunca
te fuiste de mi lado?
Yo: Jamás. No
podía, mi cuerpo me lo impedía.
Anna: ¿Por qué?
Solo soy yo.
Yo: Por eso. Te amo
Anna. Eres como mi vida propia. Casi me muero cuando aquél hijo de
puta te atropelló con el coche.
Anna: Liam.
Yo: Di me.
Anna: Estoy cansada.
Yo: Duerme, pero
esta vez te me despiertas un poco antes eeh. -ella echa una pequeña
carcajada y cierra sus ojos- Anna, voy a por un café. -ella no dice
nada, supongo que ya se durmió. Bajo a la cafetería del hospital,
con una gran sonrisa. Me pido el café y me lo subo a arriba. Entro
en su habitación, sigue dormida. A la hora, veo que abre los ojos
por segunda vez.
Anna: Liam, ¿dónde
estás?
Yo: Aquí princesa.
-me sonríe. Le cuento lo que ha pasado mientras ella estaba dormida,
con pelos y señales. Cuando termino alguien toca a la puerta, es
Justin que viene con Rakel y las chicas. Todos la abrazan. Dios, que
contento estoy, es como si volviera a nacer. Yo sabía que ella
despertaría. A las dos semanas de estar despierta, le dicen a Anna
que ya mismo se podrá ir a casa, concretamente, dentro de tres días.
Quiero que tenga una fiesta de bienvenida a su casa. Lo preparo todo
sin que ella se entere con la ayuda de Justin y las chicas. El gran
día llega.
*Capítulo 35*
Primero, la llevo a
mi casa para que se duche y se vista con la ropa que las chicas
eligieron para ella, un corto vestido blanco con unas bailarinas,
también blancas. Yo la espero en mi salón a que baje, escucho unos
pasos.
Yo: Anna, estas
preciosa. -ella sonríe avergonzada. La cojo de la mano y nos
dirigimos a su casa.
Anna: ¿Por qué voy
tan elegante?
Yo: Ya sabes como
son las chicas.
Anna: Haha sí...
-me encamino a su jardín-
Yo: Amor, te tengo
una sorpresa. -le doy un pañuelo para que se lo ponga en los ojos,
se lo coloca y la cojo de la mano para que no se caiga- Ya te puedes
quitar el pañuelo. -ella se quita el pañuelo y todos gritan
“¡SORPRESA!” Ella se empieza a reír. Todos vienen y la abrazan
incluida Luna, que no se ha olvidado de ella, y creo que de mi
tampoco. Juan pone la música y todos empezamos a bailar en el jardín
de la casa de Anna. Pasamos una tarde espectacular. Le pedí permiso
a Antonio para a ver si dejaba que Anna durmiera conmigo y
sorprendentemente dijo que sí, bueno, no tan sorprendentemente he
salvado la vida de su hija. La fiesta se acaba y yo me llevo a Anna a
nuestra casa de la playa. Pasamos una noche increíble. La amo. Es
una chica increíble, no puede ser más perfecta. A la mañana
siguiente ella seguía dormida en mi pecho.
~Narra Anna~
Escucho una voz
dulce, pero a la vez grave que me llama. Abro los ojos poco a poco.
Liam: Buenos días.
-le sonrío-
Yo: Buenos días.
-nos damos un pico-
Liam: ¿Cómo has
dormido?
Yo: Perfectamente,
como cada noche que duermo contigo.
Liam: ¿Vamos a
desayunar? -le digo que sí y nos levantamos de la gran cama que
tienen sus padres en esa casa. Comemos lo primero que pillamos y nos
vamos a dar una vuelta por la playa, cogidos de la mano.
Yo: Liam.
Liam: Sí, cariño.
Yo: ¿Nunca te
cansaste de esperar?
Liam: No, cada
mañana me despertaba a tu lado con la esperanza de que ese día
despertaras de tu largo sueño. No se que habría hecho sin ti, amor.
Yo: Gracias por
esperarme.
Liam: Por ti habría
esperado hasta el fin del mundo. Eres el amor de mi vida y no pensaba
dejar te tirada a la primera de cambio, así hubieras tenido
problemas de salud, de mente o de lo que hubiera sido, yo me habría
quedado a tu lado.
Yo: ¿Cómo me
puedes amar tanto después de todo el daño que te he hecho?
Liam: Porque sin ti
mi vida no tendría sentido. ¿Vamos al pueblo ya?
Yo: Vale. -Liam,
Liam es el chico que toda chica quiere, ese chico dulce, sensible,
amable, cariñoso, guapo, inteligente, en definitivamente, PERFETO.
Llegamos a mi casa.
Liam: Te acompaño
dentro. -no digo nada y entramos. Mis padres están en el salón-
Ven. -me coge de la mano y me lleva donde están ellos- Antonio,
Cristina, quisiera pediros una cosa.
Cristina: Di nos.
Liam: Quisiera
pediros. -respira hondo- Quiero casar me con Anna.
Mi padre, mi madre y
yo: ¿Qué?
Antonio: Liam, solo
tenéis, dieciocho y diecisiete años.
Liam: Lo sé, pero
la quiero y se que es el amor de mi vida. Quiero pasar el resto de mi
vida con ella.
Cristina: No, Liam,
aun sois unos críos.
Liam: Pero la
quiero.
Antonio: Liam, no.
Liam: Por favor.
Cristina: Sois muy
jóvenes, entiende lo.
Liam: ¿Pero si no
fuéramos tan jóvenes nos dejaríais?