*Capítulo 60*
Yo: Me acabas de
decir que no me ría...
Xxx: Yo no he dicho
eso. Te he preguntado que porqué. Solo eso. Ah, por cierto. Me llamo
Leo, ¿y tú?
Yo: Encantada. -digo
mientras me levanto del suelo y le doy dos besos- Yo me llamo Anna.
Leo: Bonito nombre.
Yo: Digo lo mismo.
-sonreímos- ¿Es un labrador no? -digo dirigiendo me al perro.
Leo: Sí, se llama
Rash.
Yo: Ya, lo he leído
en su chapa. Yo tengo una perra. Se llama Luna. No sé que raza es,
la verdad, supongo que será mezcla de alguna...
Leo: ¿Por qué no
quedamos algún día para sacarlos de paseo?
Yo: Sí, claro. -nos
damos los teléfonos- Oye, por cierto, ¿de donde eres?
Leo: Estoy de
vacaciones aquí. Soy de Barcelona.
Yo: ¿Barcelona? Amo
esa ciudad. -él sonríe-
Leo: ¿Y tú? ¿Eres
de aquí?
Yo: Sí. No me
explico, como nunca antes te vi.
Leo: No suelo venir
mucho. -paso la mañana con Leo. Es un chico muy agradable. Hemos
quedado esta tarde para ir a tomar algo, un café o no se, lo que
surja. Llego a mi casa con una pequeña sonrisa. No he parado de reír
en todo el rato. Es el chico más gracioso y simpático que he
conocido. Subo a mi cuarto, todavía queda un cuarto de hora para
comer. Nada mas entrar mi móvil empieza a sonar con una canción de
Taylor Swift, “The last time”. Descuelgo el móvil y me lo llevo
a lo oreja.
~Llamada telefónica~
Yo: ¿Sí?
Xxx: Hola Anna.
Yo: ¡Leo! ¿Cómo
que me has llamado?
Leo: No, nada.
-Narra Leo-
Solo quería
escuchar su voz otra vez.
Anna: ¿Entonces? ¿A
qué se debe tu llamada? -Quiero decir le lo que siento por ella...
Pero tengo miedo de que me diga que no.
Yo: ¿Dónde
habíamos quedado? Es que no me acuerdo... -escucho su risa a través
del móvil. Me encanta escuchar su risa.
Anna: En la playa.
-me acordaba perfectamente, solo quería escucharla.
Yo: ¿Por qué no te
llevas a Luna?
Anna: ¡Claro! Pero,
¿tú te vas a llevar a Rash no?
Yo: Sí, sí. -hay
un incómodo silencio-
Anna: Bueno, ya nos
veremos. Hasta luego, Leo.
Yo: Hasta luego
Anna. -cuelga ella. Me quedo mirando el móvil como un verdadero
gilipollas hasta que me doy cuenta y cuelgo. Llamo a Rash para darle
de comer y yo también me voy a preparar algo. Vivo solo en el chalet
de mis padres. Ellos no han querido venir, mi abuela murió hace
poco... Ella era de aquí y... bueno. El chalet esta a la orilla de
la playa así que tardo cero coma en llegar. Dios que nervioso estoy,
solo queda media hora para volver a estar con ella. Esos grandes ojos
marrones, ese pelo castaño rizado y esa preciosa sonrisa. No me doy
cuenta de que estoy sonriendo mientras pienso en ella. No creo que
Anna me vea más que un amigo... ¡DIOS! Diez minutos. Cojo la correa
de Rash y salgo del rico chalet de mis padres. Vale, soy el típico
chico rico, que quieres que le haga. Corro hasta nuestro lugar de
encuentro. Menos mal, ella aun no ha llegado. Me siento en la arena y
juego un poco con Rash. Miro el reloj, han pasado ya casi diez
minutos desde la hora que habíamos quedado... Me estoy empezando a
preocupar. Marco su número que con solo verlo dos veces me lo
aprendí de memoria. Suena, suena y suena y nadie contesta. ¿Qué le
habrá pasado? Estoy realmente preocupado... Cuelgo. Me pongo de pie
y empiezo a dar vueltas pensando en que podría a ver sucedido... Mi
pequeño amigo ha notado que estoy muy preocupado y se acerca a mi.
Yo: No pasa nada,
Rash. -¿Dónde estará?
*Capítulo 61*
Sigo dándole
vueltas a la cabeza. Miro el reloj de mi móvil, ¡MEDIA HORA!
Dios... Las chicas suelen llegar tarde, pero no tanto ¿o sí? Justo
cuando guardo el móvil en el bolsillo, este suena. Lo cojo con
desesperación sin mirar quien es.
~Llamada telefónica~
Yo: ¿Anna?
Anna: Leo, perdón.
Voy ya para allá. Es que Luna se me escapó y la he estado buscando.
Lo siento de verdad.
Yo: Dios, pensé que
te había pasado algo. No te preocupes. Yo te estoy esperando.
Anna: En nada llego.
Lo siento.
Yo: No pasa nada,
venga, hasta ahora. -cuelga y después cuelgo yo. A los pocos minutos
Anna aparece. Y empieza a correr hacia mi. Su pelo vuela con el
viento, es preciosa. Llega.
Anna: Lo siento.
-dice justo al llegar.
-Narra Anna-
Termino de comer y
voy a recoger a Luna del jardín.
Yo: ¡Luna! Vamos
chica. -no aparece-
Xxx: Está aquí.
-dice alguien.- Anna, está conmigo. -miro hacia arriba y me
encuentro a Liam. Ah, claro, Luna le quiere.
Yo: ¡Pues baja la!
Liam: No quiere.
Yo: Liam, he
quedado, joder. ¡BAJA LA!
Liam: No pienso
obligar a mi pequeña perrita. Si ella no quiere, no baja. Tendrás
que subir tú a buscarla.
Yo: Liam, no me está
gustando este juego. ¡Tengo prisa! -miro el reloj del móvil- ¡Y ya
llego tarde!
Liam: Me da igual.
Tendrás que subir y bajarla tú, princesa.
Yo: Yo no soy tú
princesa.
Liam: Claro que sí.
-me estaba poniendo histérica. Me doy la vuelta y me dirijo hacia su
casa. Toco y me abre Liam-
Yo: Da me a Luna.
Liam: Esta en mi
cuarto. Tendrás que subir para recuperarla. -pego un pequeño grito
de histérica. Liam ríe- Me encanta enfadarte. ¿Quieres pasar? -le
quito con el brazo y paso. Subo a su cuarto y Luna me saluda.
Yo: Que sea la
última vez que me haces esto, pequeña. -digo mientras la acaricio.
Escucho como alguien cierra la puerta que está detrás de mi. Giro
la cabeza y Liam está sin camiseta. Él ha cerrado la puerta, con
llave.
Yo: Liam, abre la
puerta. -digo sin mirarle, me pone mucho.
Liam: Besa me.
Yo: No. -digo con
tono incrédulo. ¿Enserio? ¿Enserio piensa que le voy a besar? Esta
fatal... Liam se acerca a mi y me agarra por la cintura. Yo, pongo
las manos en su pecho para que no se acerque más de eso. Se acerca a
mi cuello y me besa.- Para. -Digo intentando ahogar un pequeño
gemido.- Liam, te odio. Para.
Se separa de mi
cuello y me mira a los ojos mientras se muerde el labio. Dios... Me
intento separar de él pero me tiene atrapada entre sus brazos.
Yo: Suelta me. -se
acerca muy lento y me besa. Al principio me resisto, pero luego rodeo
mis brazos a su cuello. Él se separa.
Liam: Te amo.
-aprovecho y me suelto de sus brazos fuertes.- Anna, por favor.
Yo: No, Liam. Adiós.
Luna, vamos. -Mi perra me sigue y bajamos las escaleras.
Liam: ¡ANNA!
-cierro la puerta. Corro con Luna hasta un banco y me siento. Coloco
mis manos en mis rodillas y lloro. Mi móvil suena y miro quien es.
Leo. Mierda... No puedo ir así. Marco el número de la persona que
sé que no me va a rechazar. Espero que esté.
~Llamada telefónica~
Yo: Hola.
*Capítulo 62*
Fatima: ¿Anna?
Yo: Tía, te
necesito.
Fatima: Pero, ¿qué
ha pasado?
Yo: Liam me ha
besado.
Fatima: ¿Qué tiene
eso de malo? Era tú novio.
Yo: ¡Por eso! Joder
tía, es que... He conocido a un chico.
Fatima: ¡¿QUÉ,
QUÉ?! Ven a mi casa, ya. -colgamos y me levanto del banco y voy
hacia la casa de Fatima. Toco a su puerta y me abre ella. Pasamos a
su casa. Le cuento como he conocido a Leo y lo que me pasa.
Yo: Y hoy hemos
quedado y ya llego 10 minutos tarde...
Fatima: Ven, vamos
arriba y te arreglo. Sabes que tengo buena mano con esto. -subimos a
su cuarto y en cinco minutos estoy lista.
Yo: Gracias tía. No
se que haría sin ti.
Fatima: Para eso
estamos, pequeña. -ella es un año mayor que yo, por eso me lo dice.
Yo le digo grandota. Nos damos dos besos y salgo pitando por la
puerta. Cojo el móvil como puedo mientras corro y marco el número
de Leo. Le digo que ya voy para allá. Le pongo la excusa de que Luna
se escapó. Algo totalmente imposible. Llego a su lado tras una buena
corrida.
Yo: Lo siento. -digo
casi sin aliento. Leo se me lanza y me abraza. Me quedo paralizada.
Leo: Pensé que te
había pasado algo grave. -dice mientras me abraza. Leo a los pocos
segundos se separa de mi. Ha notado lo incómoda que estaba.- Perdón.
Yo: No pasa nada.
-Tengo las manos a ambos lados de mi cuerpo. Leo me coge la derecha
con delicadeza. Mira hacia abajo, hacia mi mano sostenida por la
suya.
Leo: Me gustas.
Yo: Leo, es que,
yo... -no se que decirle. Porque no le voy a decir que tengo a otros
dos detrás de mi. No. Leo levanta la cabeza y me mira a los ojos
directamente. Que ojazos azules, madre...-
Leo: Sé que solo te
conozco de unas pocas horas, pero desde que te vi tus ojos me... uf,
me fascinaron por completo.
Yo: Leo, yo ahora,
es que no... No puedo entrar en otra relación.
Leo: ¿Pero, puedo
ser tu amigo mientras tanto no?
Yo: Sí. -digo
mientras una amplia sonrisa curva mis labios al igual que los de Leo.
Mi móvil vibra y aparto mis ojos de los de Leo, para coger el móvil
y contestar.
~Llamada telefónica~
Yo: ¿Sí?
Xxx: Anna... -me
alejo de Leo al escuchar la voz de Justin al otro lado del móvil-
Yo: ¿Qué mierdas
quieres, Justin?
Justin: Ayuda me...
Yo: ¿Qué?
Justin: Estoy
herido...
Yo: Justin, no
entiendo nada.
Justin: Me han dado
una paliza y creo que tengo rotas tres costillas... -hay un segundo
de silencio- Ven a por mi, por favor. Estoy en la calle de “Las
cinco esquinas”. Rápido, me duele todo...
Yo: Esta bien, ya
voy para halla. -cuelgo y me acerco a Leo que está jugando con los
perros- Leo, me tengo que ir. Un amigo me necesita. Vamos, Luna.
Leo: Puedo ir
contigo, si quieres.
Yo: No, no es
necesario.
Leo: ¿De verdad? Lo
hago con gusto.
Yo: No. Tengo que ir
yo sola. Adiós. -Leo me dice adiós con la mano. Voy a paso rápido.
Sólo quedan dos calles para llegar a donde me dijo Justin. No quiero
ni pensar en que condiciones va a estar. Solo queda girar la esquina
y ya llego.
Yo: ¿Justin?
¿Justin, donde estás? -nadie me contestó. Me adentro en la única
calle sin salida del pueblo.- Justin, contesta. ¿Dónde estás?
-alguien me agarra la muñeca. Me asusto.