domingo, 7 de abril de 2013

*Capítulo 30 de PRECIADA COINCIDENCIA*

Anna: Liam, ¿tiene nombre?
Yo: No, por desgracia me la encontré en la calle esta mañana. Me la traje a casa la duche y le di de comer, tenía mucha hambre.
Anna: Pobrecita mi Luna.
Yo: ¿Luna?
Anna: Sí, se parece a una perra que tenía de pequeña, murió hace tres años... -la abrazo-
Yo: Lo siento, cariño.
Anna: No pasa nada. Ahora tengo a Luna dos hahaha.
Yo: Haha. -pasamos lo que nos quedaba de mañana jugando con Luna, es súper juguetona. A la hora de comer, cuando venimos del instituto Anna se la llevó a su casa.
-Narra Anna-
Que mono mi niño, me a regalado una perrita. A mis padres no les ha importado mucho, porque cuando este más grande la dejaremos en el jardín que corra. Le doy un poco de leche y en cero coma, ya se lo a bebido todo, que monísima que es. La subo a mi cuarto, va a dormir conmigo. Me pongo a estudiar sin gana. Y de vez en cuando me pongo a jugar con Luna, es tan mona que no puedo negarme. Ya casi me lo sé todo así que miro por la ventana, Liam sigue estudiando. Que sexy esta tan concentrado. Levanta la cabeza y me mira, sonríe, y yo hago igual. Vuelve a bajar la cabeza y se vuelva a concentrar. Yo también me siento y me pongo a estudiar lo que me queda. A la hora o así ya me lo se lo que me quedaba. Miro el reloj, las ocho menos cuarto. Me tumbo en la cama con Luna y juego con ella. A los pocos minutos mi madre me llama para cenar. Bajo y Luna me sigue. Le echo de comer y yo empiezo a cenar. Ella termina antes que yo y empieza a corretear por todo el salón y la cocina. Mi madre le regaña porque le pone nerviosa y yo me meo de la risa. Cuando termino de cenar saco a Luna de paseo, para que haga sus necesidades, Liam me ve y sale junto a mi. Vamos a un parque que queda cerca de mi casa y nosotros nos sentamos en un banco, mientras que Luna pasea por el parque. Es obediente y no se despega de nosotros. Cuando creo que Luna ya terminó volvemos los tres a casa. Liam entre en la suya después de darme un beso y acariciar a Luna. Entro en mi casa, ella me sigue y subimos a mi habitación. Veo que se empina hacia mi cama, quiere subir. Mi cama pega justo a la venta y se ve a Liam perfectamente. Subo a mi pequeña perrita que se sube a la ventana y mira a Liam, ¿le gusta Liam? ¿enserio? Hahaha somos tal para cual. Le mando a Liam un WhatsApp para que mire por la venta a ver la reacción de la cachorra, él mira y la perrita se levanta y mueve el rabito con mucho entusiasmo. Ai que mona, se lo digo a Liam y él ríe. Le pregunto que si a terminado de estudiar y me dice que sí. Me muerdo el labio, no se si él lo vio. Creo que sí, viene hacia aquí. Entra por mi ventana y nos besamos. Luna ladra. Liam y yo reímos y él va y la acaricia. La perra se coloca en las piernas de Liam y yo me coloco a su lado. Los dos estamos acariciando la. Me mira, le miro, es inevitable, nos besamos y casi nos olvidamos de Luna. Él decide irse, Luna y yo estamos tristes, pero se va. Me quedo con mi pequeña nueva amiga mirando como nuestro amor se va a su casa. Ella sentada en la ventana y yo con los codos apoyados en la cama y la cabeza en mis manos. Cuando él nos ve se ríe con esa sonrisa que él solo tiene. Ya es tarde así que Luna y yo nos acostamos en mi cama. A la mañana siguiente Luna se asusta por el despertador y yo río mientras la consuelo, pobrecita que susto se ha llevado. Me levanto y hago mi rutina de todas las mañanas. Liam llama a mi puerta y me voy con él al instituto. La moto de Justin no esta aparcada, supongo que se habrá dormido, algo muy típico en él. Las clases pasan y llega la hora del recreo. Salimos y nos juntamos con las chicas y sus parejas. El recreo termina, ya solo quedan tres horas más... Esas tres horas acaban y nos vamos a casa, por fin. El examen lo tuvimos después del recreo y creo que me ha salido bastante bien. No hablo del examen con Liam, porque no hay cosa que odie más que hablar de exámenes. Llego a casa y Luna me saluda, que buen recibimiento. Como y subo a mi cuarto acompañada de, como no, Luna. La subo a la cama para que vea a Liam, creo que a sonreído, no Anna, te estas volviendo loca, los perros no sonríen. Liam nos ve y nos saluda con una sonrisa. Hay que “hacer un trabajo urgente” y Liam viene a mi casa. Subimos a mi cuarto y dejamos los libros pos dos minutos en mi escritorio. Dos minutos en los que nos da tiempo a darnos unos cuantos besos tumbados en mi cama.

No hay comentarios:

Publicar un comentario