martes, 23 de abril de 2013

*Capítulo 34 & 35 de PRECIADA COINCIDENCIA*

*Capítulo 34*
Cada mañana le doy un beso y cada día viene gente a visitarla. A veces es Justin con Rakel, otras Laura y Fatima y más a menudo, todos los días sus padres y su hermano, pero yo no me alejo de ella, mi cuerpo no me lo permite. Le hablo cada día y le canto algo. Algunas veces creo que sonríe. Tengo la esperanza de que algún día despierte, y quiero que me tenga a su lado cuando llegue. Nunca dejaré de amarla, eso lo tengo seguro. El amor que siento por ella superará esta mala racha que esta pasando, porque solo es eso, una mala racha que le esta jugando la vida a nuestro amor. Los días, semanas y meses pasan. Alguien entra en nuestra habitación.
Cristina: Hola, ¿cómo sigue?
Yo: Igual.
Antonio: Liam, ya casi a pasado un año desde que calló en coma. -han pasado nueve meses- Y Cristina y yo hemos decidido que... la vamos a desenchufar de la máquina que la mantiene con vida.
Yo: ¡No! ¡No podéis! Ella se va a recuperar, lo se. Lo presiento.
Antonio: Liam...
Yo: ¡No, Antonio! Por favor. ¿Es que vosotros no tenéis la esperanza de que va ha despertar?
Cristina: La perdimos hace mucho.
Yo: Pues yo no, cada día que me despierto a su lado la miro y se que ella me esta diciendo que me quiere. No podéis desenchufarla. Por favor, hacedlo por mi.
Antonio: Esta bien, si dentro de tres meses no despierta la desenchufamos.
Yo: Cinco.
Antonio: Lo que tú digas. -ellos se van. Miro a Anna. ¡Esta llorando!
Yo: ¡ANNA! ¡ANNA! ¿ME ESCUCHAS? -sus padres entran- Mueve un dedo si es así. -ella levanta o intenta levantar su dedo índice. Yo la abrazo y al poco tiempo de estar abrazando a ella siento que su brazo se coloca en mi espalda. Me separo de ella. ¡TIENES LOS OJOS ABIERTOS!- ¿Puedes hablar? -le pregunto con una sonrisa. Ella me mira directamente a los ojos-
Anna: Te amo, Liam. -inevitablemente me acerco y la beso, ella me corresponde. Los médicos nos interrumpen-
Médico: Por favor, aparte se. -me dicen-
Anna: Liam, no te vallas.
Yo: No lo haré. -los médicos la miran por todos lados y sin decir nada se van y nos dejan solos.- Sabía que ibas a despertar, lo sabía. -le digo con una gran sonrisa-
Anna: ¿Cuanto tiempo he estado dormida?
Yo: Nueve meses.
Anna: Wuau. ¿Nunca te fuiste de mi lado?
Yo: Jamás. No podía, mi cuerpo me lo impedía.
Anna: ¿Por qué? Solo soy yo.
Yo: Por eso. Te amo Anna. Eres como mi vida propia. Casi me muero cuando aquél hijo de puta te atropelló con el coche.
Anna: Liam.
Yo: Di me.
Anna: Estoy cansada.
Yo: Duerme, pero esta vez te me despiertas un poco antes eeh. -ella echa una pequeña carcajada y cierra sus ojos- Anna, voy a por un café. -ella no dice nada, supongo que ya se durmió. Bajo a la cafetería del hospital, con una gran sonrisa. Me pido el café y me lo subo a arriba. Entro en su habitación, sigue dormida. A la hora, veo que abre los ojos por segunda vez.
Anna: Liam, ¿dónde estás?
Yo: Aquí princesa. -me sonríe. Le cuento lo que ha pasado mientras ella estaba dormida, con pelos y señales. Cuando termino alguien toca a la puerta, es Justin que viene con Rakel y las chicas. Todos la abrazan. Dios, que contento estoy, es como si volviera a nacer. Yo sabía que ella despertaría. A las dos semanas de estar despierta, le dicen a Anna que ya mismo se podrá ir a casa, concretamente, dentro de tres días. Quiero que tenga una fiesta de bienvenida a su casa. Lo preparo todo sin que ella se entere con la ayuda de Justin y las chicas. El gran día llega.

*Capítulo 35*
Primero, la llevo a mi casa para que se duche y se vista con la ropa que las chicas eligieron para ella, un corto vestido blanco con unas bailarinas, también blancas. Yo la espero en mi salón a que baje, escucho unos pasos.
Yo: Anna, estas preciosa. -ella sonríe avergonzada. La cojo de la mano y nos dirigimos a su casa.
Anna: ¿Por qué voy tan elegante?
Yo: Ya sabes como son las chicas.
Anna: Haha sí... -me encamino a su jardín-
Yo: Amor, te tengo una sorpresa. -le doy un pañuelo para que se lo ponga en los ojos, se lo coloca y la cojo de la mano para que no se caiga- Ya te puedes quitar el pañuelo. -ella se quita el pañuelo y todos gritan “¡SORPRESA!” Ella se empieza a reír. Todos vienen y la abrazan incluida Luna, que no se ha olvidado de ella, y creo que de mi tampoco. Juan pone la música y todos empezamos a bailar en el jardín de la casa de Anna. Pasamos una tarde espectacular. Le pedí permiso a Antonio para a ver si dejaba que Anna durmiera conmigo y sorprendentemente dijo que sí, bueno, no tan sorprendentemente he salvado la vida de su hija. La fiesta se acaba y yo me llevo a Anna a nuestra casa de la playa. Pasamos una noche increíble. La amo. Es una chica increíble, no puede ser más perfecta. A la mañana siguiente ella seguía dormida en mi pecho.
~Narra Anna~
Escucho una voz dulce, pero a la vez grave que me llama. Abro los ojos poco a poco.
Liam: Buenos días. -le sonrío-
Yo: Buenos días. -nos damos un pico-
Liam: ¿Cómo has dormido?
Yo: Perfectamente, como cada noche que duermo contigo.
Liam: ¿Vamos a desayunar? -le digo que sí y nos levantamos de la gran cama que tienen sus padres en esa casa. Comemos lo primero que pillamos y nos vamos a dar una vuelta por la playa, cogidos de la mano.
Yo: Liam.
Liam: Sí, cariño.
Yo: ¿Nunca te cansaste de esperar?
Liam: No, cada mañana me despertaba a tu lado con la esperanza de que ese día despertaras de tu largo sueño. No se que habría hecho sin ti, amor.
Yo: Gracias por esperarme.
Liam: Por ti habría esperado hasta el fin del mundo. Eres el amor de mi vida y no pensaba dejar te tirada a la primera de cambio, así hubieras tenido problemas de salud, de mente o de lo que hubiera sido, yo me habría quedado a tu lado.
Yo: ¿Cómo me puedes amar tanto después de todo el daño que te he hecho?
Liam: Porque sin ti mi vida no tendría sentido. ¿Vamos al pueblo ya?
Yo: Vale. -Liam, Liam es el chico que toda chica quiere, ese chico dulce, sensible, amable, cariñoso, guapo, inteligente, en definitivamente, PERFETO. Llegamos a mi casa.
Liam: Te acompaño dentro. -no digo nada y entramos. Mis padres están en el salón- Ven. -me coge de la mano y me lleva donde están ellos- Antonio, Cristina, quisiera pediros una cosa.
Cristina: Di nos.
Liam: Quisiera pediros. -respira hondo- Quiero casar me con Anna.
Mi padre, mi madre y yo: ¿Qué?
Antonio: Liam, solo tenéis, dieciocho y diecisiete años.
Liam: Lo sé, pero la quiero y se que es el amor de mi vida. Quiero pasar el resto de mi vida con ella.
Cristina: No, Liam, aun sois unos críos.
Liam: Pero la quiero.
Antonio: Liam, no.
Liam: Por favor.
Cristina: Sois muy jóvenes, entiende lo.
Liam: ¿Pero si no fuéramos tan jóvenes nos dejaríais?

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