lunes, 18 de febrero de 2013

Quinto capítulo de Preciada Coincidencia

Me desperté esta vez con muchas ganas de ir al instituto, algo muy raro en mi. Hago lo de cada mañana, hasta que suena mi timbre y salgo con las chicas en dirección al instituto, con la compañía de Liam que nos encontramos a pocos segundos de nosotras salir de mi casa. Ya solo quedan nueve días para mi cumple y las chicas y yo lo tenemos todo planeado para ese fin de semana. La mañana se pasa súper rápido. Es lógico si tengo al chico más guapo del instituto a mi lado, preguntando me, hablando y haciendo me reír. Es increíble. Salimos ya de clase con ganas de pasarlo este fin de semana como mi último fin de semana con dieciséis años.
Liam: Anna, ¿sabes que tengo diecisiete para dieciocho?
Yo: ¿A sí? ¿Has suspendido?
Liam: Bueno... solo fue una vez... -los dos nos echamos a reír, ya que yo le dije a mi padre que era de mi edad la tarde anterior.-
Yo: ¿Cuándo los cumples?
Liam: El día 29 de agosto, ¿tú?
Yo: Dentro de nueve días.
Liam: ¿¡Qué dices!? ¿Y no me dices nada? Ya no me da tiempo a preparar nada para el nueve de febrero...
Yo: Yo ya lo tengo todo preparado con las chicas. Vamos a pasar un día las tres solas, nos vamos de marcha y dormimos en mi casa.
Liam: ¿Me puedo unir?
Yo: A dormir en mi casa, como que no, pero a pasar el día con nosotras, ¿por qué no? -él sonrió con su perfecta sonrisa que me hace derretir por completo.- ¿Cómo puedes ser que hallamos cogido tanta confianza en dos días?
Liam: Nos caemos bien, supongo.-Lleguemos con las chicas y ellas se fueron dejándonos solos a Liam y a mi. Dios me pongo muy nerviosa cuando nos quedamos los dos a solas. Quiero besarle, quiero besar sus labios, que deben de ser los labios más dulces que jamás halla probado y probaré en mi vida. Me mordí el labio cuando me imaginé nuestro precioso beso.
Liam: ¿En qué piensas? -que incómodo...-
Yo: Mm.. en nada... -dije sin mirarle. Seguimos andando hasta la puerta de mi casa que era la que estaba más cerca.-
Liam: Hasta luego.
Yo: Hasta luego. -yo estaba esperando que él se acercara para darme dos besos en las mejillas pero un niño pequeño pasó con su monopatín y empujó a Liam contra mí. Los dos nos quedamos mirándonos a los ojos, con alguna que otra mínima mirada a los labios, dios que ganas. Y pasó. Nuestros labios se hundieron en uno, en un perfecto beso. Un beso en el que solo estábamos él y yo. No quiero que se acabe, pero se acaba... y pronto, muy pronto. Me muerdo el labio inferior al separar me de él mientras una pequeña sonrisa se escapa de su boca, al igual que de la mía. Dios quiero otro. Me acerco y sin pensarlo me lanzo y esta vez entrelazo mis manos en su corto pelo. Él me acerca más a él cogiendo me por mi cintura con sus grandes manos, que luego suben a mi espalda y me abrazan. Le amo, no puedo negarlo, me atrae un montón. Por fin nos separamos por simple falta de aire y nos miramos a los ojos aún él con sus manos en mi cintura que bajaron cuando nos separamos.
Liam: Te quiero. -sonrío y él también-
Yo: Te amo. -esta vez es él quien me da el beso, nuestro último beso de despedida, que es igual de perfecto que los otros dos. Nos separamos y él se va a su casa mientras yo le miro como camina en esa dirección. No me equivoqué, son súper dulces. Y no han pasado ni dos minutos que se fue y ya quiero volver a besarle. Entro en mi cuarto con una sonrisa que no me la puede quitar nadie. No se si lo hizo a posta, pero cuando entro en mi dormitorio y miro por la ventana me lo encuentro sentado en la suya sin camiseta. Me mira, lo a hecho a posta. Le miro con una sonrisa que es imposible de quitar y él también me sonríe y yo me derrito por dentro. Abro la ventana.
Yo: Liam, ¿qué se supone que haces?

No hay comentarios:

Publicar un comentario